Cuando escuché el sonido del timbre estaba tumbado en tu cama, sin dejar de mirar el poster que tenías de David Bowie. Abrí la puerta de entrada.
Cuando mi madre le contaba a mi padre, que un ángel le dejó una semilla mientras estaba dormida y se produjo el milagro, se quedaba estupefacto. Hay que reconocer que fabulando era muy buena.
Eran las 10 de la mañana y mi madre todavía no se había levantado. No me atrevía a despertarla, por lo que desayuné solo en la cocina, que abarcaba todo el bajo del caserío.
Las banderas negras se aproximaban. En cuatro días llegarían a la aldea. Avanzaban sin encontrar resistencia. "Vete Omar, vete, el destino de los pobres es huir", le decía su madre muchas veces.
En Octubre de 1970 hice el amor por primera vez con Elena, una chica de mi barrio; era mi tercer año de universidad. Aquello fue un desastre; la fimosis y todo eso. Pero seguimos nuestra relación hasta que conoció a Ernesto que era un año mayor que yo, más fuerte …